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Zombi Volumen Aurora

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jueves, 1 de junio de 2017

Guía de dolores en clave cromática

¡Compañeros supervivientes!

Arrancamos el boletín de supervivencia con el tema del dolor. Os escribo una guía de referencia sobre sinestesias para aquellos a los que el dolor pueda producir sensaciones de color. Para qué sólo fastidiarte cuando además puede enseñarte una peli molesta, ¿verdad? Ojalá y pueda serviros para identificar el mal y cómo solucionarlo.
Espero que estas líneas os ayuden en la ardua labor de la supervivencia.



Rojo (RGB 237,27,58):








Éste es tal vez uno de los dolores más comunes a los que os podéis exponer. Está relacionado con los impactos y las heridas superficiales y las ampollas. Puede llegar a ser muy intenso, pero más allá del sufrimiento de padecerlo, podéis intentar ignorarlo. Especial atención sin embargo al posible mordisco o arañazo de un zombi, pues hasta que la enfermedad no haga acto de presencia, quedará camuflado bajo esta sensación. No obstante extremad precauciones con las áreas afectadas, porque nuevas lesiones en las mismas pueden cambiar su naturaleza.
 
Causas habituales: Golpes desarmados o de refilón con armas contundentes. Pinchazos poco profundos como los de zarzas y cardos o cortes superficiales como los de navajas o látigos. Caminar largas distancias.

Tratamiento: Calmantes y proteger las áreas afectadas con ropas o vendas,


Bermellón (RGB 246,49,24):








Esta variante del color rojo se da cuando amplias áreas de la epidermis resultan dañadas y exponen la piel más tierna de debajo. Merece mayor atención que el anterior por el riesgo de infecciones asociado; sin embargo, por sí mismo, no indica un peligro grave para la salud. Especial atención a que las heridas de este tipo no entren en contacto con materia zombi.
 
Causas habituales: Accidentes de moto o bici, quemaduras, caídas y raspones.

Tratamiento: Pomadas y calmantes. Evitar exposición al medio con guantes, vendas, y otras barreras, pero dejar respirar las heridas cuando se esté fuera de riesgo.

Azul sucio (RGB 146,184, 238):








Casi siempre es un color peligroso, con pequeñas excepciones. Se relaciona con daños internos agudos, ya sea por golpes o cortes, y es la manera más común de manifestarse las fracturas de huesos. Sin embargo también pertenecen a su gama dolores de tripas serios, ya sea a causa de ataques recibidos o problemas de salud intrínsecos, y es igualmente el color con el que se manifiestan los problemas de corazón. Aprovecho para recalcar que no hay que confundir la intensidad con la gravedad, en determinados casos un dolor azul puede ser mucho menos intenso que otro rojo, pero habría que prestarle mucha más atención.
También es habitual en las molestias articulares y otros dolores asociados con la fiebre, y es el que se manifiesta en las fases más tempranas de la enfermedad.
Los únicos casos en los que este tono debería tomarse por igual de desdeñable que los rojos es en las fracturas de huesos o amputaciones conocidas, en cuyo caso habrá de asumirse que habrá que esperar a que sanen lo mejor que puedan (aplicadas las medidas que se puedan, claro).
 
Causas habituales: Laceraciones con armas de filo o penetrantes, impactos plenos de herramientas romas como martillos, bates o mazas. Infecciones y fríos.

Tratamientos: Por la inespecificidad del mismo será casi siempre necesario que uno busque la ayuda de un profesional sanitario, o al menos alguien que desde que el mundo se fue a la mierda se haya dedicado a leer libros de medicina. Un dolor de este tipo puede significar una muerte cercana, y el riesgo de viajar para encontrar ayuda puede ser menor que el de permanecer en el refugio. En los casos en que se encuentre claramente ubicado y debido a traumas, puede posponerse, o ser tratado como una herida genérica.

Violeta (RGB 140,91,166):








Es un tono de transición y rara vez perdura por mucho tiempo. Su causa suele ser casi siempre traumatológica, y se da en los casos de daño relativamente severo. Puede ir evolucionando hacia el rojo o el azul sucio, y precisamente se debe a un punto de inflexión en una lesión que amenaza con volverse grave, pero todavía no están comprometidas las funciones vitales del área afectada.
 
Causas habituales: Pinchazos con astas, mordiscos de animales o golpes fuertes y deceleraciones como las de los accidentes de tráfico.

Tratamientos: Proteger con esmero el área afectada y tratar de mantener reposo para evitar que se agrave.

Morado (RGB 222,6,140):








Lo apodo como el color del dolor de muelas, por ser muy característico de esta afección, pero como color de transición puede presentarse en más circunstancias. En general se debe a molestias internas tales como la citada, u otras como una diarrea grave, etcétera... El peligro con éste, a diferencia del violeta, es que es difícil intentar controlar por uno mismo su posible evolución hacia el azul; por ejemplo podría deberse a una apendicitis incipiente. Sería recomendable observar su evolución con gran atención y ante los signos del menor empeoramiento tratarlo como si ya fuera un dolor azul sucio.
 
Causas habituales: Enfermedades propias de diversa gravedad. Desde el cáncer hasta haber comido algo en mal estado.

Tratamiento: Si se conoce bien la causa, poner los medios básicos, como la extracción del diente afectado, a ser posible usando ron y no whisky en los preparativos, a título de consejo personal. De lo contrario, buscar ayuda experta.

Verde vivo (RGB 148,201,61):








El color de la muerte. ¡Mucha atención a este tono! Es el color que adquiere la mente cuando está a punto de colapsar en la inconsciencia. Durante un combate duro puede darse en destellos a raíz de los impactos en la cabeza. Ese es el caso menos preocupante. Siempre que un dolor deslice hacia este tono significa la amenaza de perder el sentido; puede que para no recuperarlo nunca más...
 
Causas habituales: Fuertes golpes en el cráneo. Fiebres altas. Paros cardíacos. Estadíos finales de la enfermedad.

Tratamiento: Salir de inmediato de la situación que lo esté causando si es posible. En casi cualquier caso requiere atención inmediata experta, en muy contadas ocasiones se deberá solamente a un golpe de calor u otro problema menor similar.

Rosa claro (RGB 230,150,193):








Es un tono de transición que siempre acabará deslizando hacia el verde. Se debe a la privación de oxígeno. Sentir este tono significa haber iniciado la cuenta atrás hacia la asfixia. Puede ser muy útil reconocerlo si se presenta en una situación inesperada para identificar un lugar sin oxígeno, o un problema de salud insospechado.
 
Causas habituales: Estrangulaciones, ahogamientos, áreas contaminadas sin suficiente oxígeno...

Tratamiento: La hipoxia conlleva un problema de urgencia máxima. Si es situacional se deben poner cuantos medios hagan falta para salir de dicho estado. Si no, requerir auxilio antes de que sea tarde para poder siquiera hacerlo.

Claro/Oscuro:

Los dolores pueden presentarse con distintos grados de claridad/oscuridad a la mente. En los casos más agudos, el blanco absoluto puede sustituirlos brevemente impidiendo su identificación, aunque un blanco prístino no puede mantenerse indefinidamente pues el cerebro colapsa pronto ante él. Que los colores deslicen hacia la claridad no aporta más información que el mayor o menor tamaño del problema o su carácter reciente y poco curado; no obstante puede alertar de la gravedad de una lesión si por ejemplo un área relativamente pequeña produce una gran claridad al contacto.

La oscuridad de un dolor sí es más relevante. Muchos dolores conforme van sanando van apagándose y es parte de su proceso natural; sin embargo esto no es obligatorio, y perfectamente uno puede restablecerse de bastantes problemas sin pasar por la gama de oscuros, simplemente atenuando poco a poco las sensaciones, por lo que vigilar una molestia que desliza hacia el negro puede servir para ir advirtiendo un mal que amenaza con convertirse en crónico.



Espero que esta guía os haya sido de alguna utilidad. Gracias por vuestro tiempo.
Suerte...

El Narrador.

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