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Zombi Volumen Aurora

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jueves, 6 de julio de 2017

Brasilia-Madrid

HISTORIA DE GABRIEL:
Episodio 2
Episodio 3
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EPISODIO 1

Y entonces, frente a ellos, reflejándose en los cristales y mandos, la aurora boreal, llenando todo su horizonte de azules aturquesados que danzan con las nubes recién coloreadas y las olas del mar, tan negro y tan abajo...
Intercambia miradas con su compañero, que le demuestra estar tan confundido como él; ambos con los dedos sobre el botón de la radio, aunque sospecha que ninguno de los dos sabe muy bien qué decir, o qué preguntar.
Y conforme la celestial bailarina se retira, tal y como vino, llega el dolor... el piloto automático... ¿está...? Está puesto...



—Vamos a tener que aterrizar en Madrid —menciona en inglés, más derrotado que desesperado.
—El combustible debería de podernos aguantar hasta Barcelona...
Miran los dos por la ventana hacia el este. Son las cinco de la mañana y no parece que volar otra hora más, ligeramente hacia el este, vaya a servirles para lograr que amanezca...
—Bueno, si está todo igual podemos intentarlo.
—Todo va a estar igual Gabriel...
—Ya...
 Se reprocha la decisión de haber ido hacia España... Tenerife cerrado primero, cuando tuvieron la crisis. Y luego Marrakech y Fez. Pensaron que debía de tratarse de algo local en Marruecos, pero luego Málaga estaba igual... Si hubieran seguido yendo hacia el este desde el principio seguramente habrían logrado encontrar luz solar. No tiene sentido seguirse lamentando.
—Está bien —vuelve a intervenir—. ¿Lo intentamos en Madrid?
—De acuerdo.
Lucas vuelve a tratar de llamar a la tripulación, pero siguen sin cogerle el teléfono. Él no puede evitar recordar la última conversación con la azafata... No exactamente por ella; se la veía muy asustada... sino por los gritos que se oían de fondo... esos gritos le van a quitar el sueño muchas noches cuando todo acabe.
No tiene claro qué ha ocurrido exactamente, pero sí que el avión ha sido tomado por algún grupo que ha atacado a los demás... Y ahora están esos golpes incesantes contra la puerta. Desde hace horas... cuando no piensa en ellos, su cerebro parece casi haber aprendido a ignorarlos... Pero los gemidos acolchados... Cada vez que se da cuenta de que siguen ahí se le erizan los pelos de la nuca.
Se dirigen a los pasajeros. Ninguno de los dos habla español, así que acuerdan decirlo uno en inglés y el otro en portugués.
—Atención, les habla el capitán, nos disponemos a realizar un aterrizaje de emergencia en la ciudad de destino, Madrid. Por su seguridad, es obligatorio que se abrochen los cinturones y no abandonen sus asientos hasta que aterricemos... —Hace una larga pausa sin saber muy bien cómo terminar—. Gracias. Disculpen las molestias.
Corta. A continuación repite el mensaje el otro, en portugués. Su comunicado ha causado que vuelvan a activarse los grotescos berridos tan agresivos de antes. Algo llega corriendo por el pasillo, se estampa contra la puerta y se vuelve a alejar, dando golpes tan fuertes a todo a su paso que casi hasta sienten las vibraciones...
Callan por un largo rato.
—¿Qué vamos a hacer cuando lleguemos?
—Seguir el protocolo...
—¿Pero si todo está igual?
—No lo sé... empecemos por ir intentando contactar con la torre y con otros vuelos...
—Sí...
Al menos las radios cortas han demostrado funcionar. Vuelven a sintonizar la frecuencia de emergencias aéreas y emiten cada dos minutos.
—Aquí el vuelo TAM108, nos encontramos en situación de emergencia; el avión ha sido tomado por un grupo sin identificar y carecemos de comunicación de largo alcance. Vamos a intentar realizar un aterrizaje de emergencia en el aeropuerto de Barajas-Adolfo Suárez.
El séptimo intento, con la ciudad y las enormes humaredas que ascienden desde ella perfectamente a la vista, reciben respuesta en un inglés de fuerte acento.
—TAM108, aquí el capitán del DLH2133, nos encontramos en la misma situación que ustedes, iniciando el descenso para aterrizar. —Se lanza a hablar.
—DLH2133, recibido; conseguimos hablar con otro avión también, en Fez, en similares circunstancias. ¿Vienen desde Alemania?
—Sí... Cruzamos con un avión de British Airlines que nos informó de que en el aeropuerto de Dublin se habían estrellado varias naves y desde entonces habían perdido la comunicación a larga distancia. Creo... Si al sur está igual... —La voz se ha vuelto algo errática.
—Gracias DLH2133, nos hacemos cargo de la situación... vamos a ascender a cuatro mil metros hasta poder establecer contacto visual con ustedes y su maniobra.
—Recibido... Gracias. —Tarda bastante en responderles. Ellos ya han iniciado el cambio de altitud.
No mucho después, divisan el aeropuerto... de una de las terminales ascienden pequeñas lenguas de fuego y grandiosas bolutas negras. Un avión ha caído sobre ella hace tiempo... y hay más, hechos fragmentos calcinados por las pistas y hangares. Cielo santo... acaricia el crucifijo en su cuello.
Las luces guías del DLH2133 destacan contra los perfiles de los edificios cercanos. Está aproximándose casi a ras de pista. Parece llevar buena velocidad.
Hace contacto con el suelo y empieza a perder momento. Todo está yendo muy protocolario... hasta que su tren de aterrizaje delantero estalla.
El morro cae torciendo la aeronave, partiéndose primero la cabina y casi de seguido el cuerpo en varios pedazos que se cubren de llamas.
La cola desliza hasta frenarse fuera de la pista, bastante más intacta que el resto. Nuevas llamas alumbran el aeropuerto.
Intercambia miradas de soslayo con su copiloto.
—¿Qué hacemos? —profiere con un hilo de voz.
—¿Qué les ha pasado?, ¡joder!
—No lo sé...
Se reajusta el cinturón de seguridad sintiéndose oprimido. Una lágrima se le escapa resbalando por su mejilla morena.
—Deberíamos intentar ir a Barcelona.
—Ya les has oído, al norte está igual... Prefiero tener algo de combustible para hacer los intentos que sean necesarios...
—Pero...
—Ya...
—Vamos a acercarnos e intentar contactar con la torre...
—De acuerdo...
Empiezan a descender, dando una larga curva para poder quedar alineados con las pistas.
—Aquí el vuelo TAM108, nos encontramos en situación de emergencia; el avión ha sido tomado por un grupo sin identificar y carecemos de comunicación de largo alcance. Vamos a intentar realizar un aterrizaje de emergencia en el aeropuerto de Barajas-Adolfo Suárez —repite—. ¿Nos reciben en la torre?
Silencio.
Silencio.
—Aquí el vuelo...
—Le recibimos TAM108. Lamentamos informales de que las pistas se encuentran cerradas, les recomendamos...
—Torre, lo sentimos, el combustible no nos permite buscar otro aeropuerto...
—TAM108 las pistas se encuentran comprometidas, acaba de estrellarse un vuelo y hay... gente en ellas.
—Hemos visto el accidente —responde con la voz más neutra que puede, sintiendo punzadas de miedo y pena que le humedecen los ojos.
—Si deciden continuar con el aterrizaje, lo harán bajo su responsabilidad y riesgo...
—Lo entendemos. Por favor, sólo recomiéndenos un pista.
—Está bien... —Pausa—. Desde aquí, la 18R/36L parece la más despejada... —Pausa—. TAM108... Los servicios de emergencia no responden en la ciudad, no van a poder recibir ayuda de ningún tipo... aquí... estamos encerrados...
—Gracias torre. Lo entendemos.
—Suerte...



Hacen contacto con el asfalto. Van bien de velocidad... como el otro vuelo... Bien de ángulo... como el otro vuelo... No para de rezar un solo instante. Desde la cabina atisban a un hombre en medio de la carretera, contrastando contra las luces de las balizas guía. Va hacia el avión... "¡Apártate imbécil!".
Lo arrollan. Pocos segundos después, el avión se detiene por completo, y él nota como el contenido de su estómago comprimido por los nervios vuelve a expandirse. Lucas está sudando muchísimo a su lado. "Gracias Padre...".
Vuelven a quedarse callados, solamente intercambiando silencio de ojos asustados. Los golpes siguen contra la puerta. Los gritos y el escándalo han regresado.
¿Y ahora qué?

3 comentarios:

  1. ¿Y ahora qué?
    No puedes dejarnos así, no es justo

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    Respuestas
    1. ¡Lo siento!, es todo cuanto sé hasta el momento... en cuanto tenga más noticias de Gabriel prometo que os lo haré saber.

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