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Zombi Volumen Aurora

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jueves, 11 de enero de 2018

El ocaso de las imágenes

HISTORIA DE ANTONIO:
Episodio 1
Episodio 2
-

EPISODIO 3

Observa a los once afectados sobre las mesas del área de autopsia. Abandonarlos obligará a reiniciar las investigaciones cuando vuelva a disponer de los medios adecuados. Pero las contingencias obligan a suspender el estudio. De todos modos se encuentra sin ideas concretas de qué líneas seguir emprendiendo. O peor: son demasiadas.
Veinte días sin nutrición alguna, pese a su actividad escasamente superior a la basal, deberían haber tenido consecuencias visibles sobre sus cuerpos. Aunque si la única actividad orgánica que ejercen es la muscular, los tiempos deberían ser recalculados... Es pronto para cuestionar los principios de la termodinámica, aun así es intrigante de dónde proviene la energía que emplean.
Tal vez estudiar al sujeto tras la puerta de emergencia, cuyo nivel de actividad es continuo y muy elevado, podría revelar más datos para la investigación... Pero los riesgos de intentar reducirlo son demasiado elevados. Y su presencia es una de las razones principales de tener que abandonar el refugio.
Sea lo que sea la fuerza invisible que destroza muros y cuerpos a su paso, y sospecha que no es sólo una, está claro que la atrae la actividad elevada.
Además han pasado ya el ecuador de sus reservas de alimentos, y el agua almacenada en las tuberías, si bien difícil de medir, no es en absoluto una reserva que puedan considerar virtualmente interminable.
El vehículo del contagio primario sigue siendo desconocido, las anomalías de sus pacientes cero... Marcos... son indiferenciables de las del segundo contagio, más allá de las heridas en los últimos. Sin dudas, no obstante, el vehículo secundario es el contacto. Probablemente por fluidos, dado el estado asintomático de su compañera y el suyo... aunque no ha podido aislar la exclusividad del mismo si es que la hay. Barreras contra la transmisión por gotas son obligadas en la manipulación de los afectados...
Pero, desconociendo el agente contaminante exacto, métodos de esterilización como hervir o clorar el agua de depósitos no controlados se concluye insuficiente, aunque mandatorio, a la hora gestionar la supervivencia.
Desplazarse, por lo tanto, aborda el estado comprometido en que se encuentra su laboratorio ante la amenaza de que derriben la pared y cubre la necesidad de tener que buscar nuevos suministros seguros...
¿Está intentando autoconvencerse o es una decisión racional?
Ana le ha manifestado suficientes veces el temor por abandonar las instalaciones... Y el ejemplar de afectado hiperactivo debe tenerse muy en cuenta en la gestión de la evacuación... sobre todo dada la certeza de que no es único en su especie.
Las capacidades perceptivas de los que ha podido estudiar son semejantes, si no ligeramente inferiores, a las de un humano sano, aparentemente. Pero su capacidad de orientación y de memoria, a falta de indagaciones más profundas, muestran ser muy deficientes. Esperaran a la noche, así tendrá tiempo de prepararse más para las eventualidades.
—Ana.
—¿Sí?
—Definitivamente estimo que el plan de actuación a seguir más adecuado es evacuarnos a ambos de las instalaciones. Sin energía eléctrica la investigación es casi inviable y...
—Antonio, confío en t... usted.
—Eh... Gracias... Pero quiero saber si estás de acuerdo.
—Yo... Es que... No me siento capacitada para decidir... Tengo miedo de salir. Y tengo miedo de quedarnos y que pase algo horrible por mi culpa...
—¿Puedo contar con usted?
—¡Claro! —exclama demasiado rápido la empleada. Se toma un momento para pensar sus próximas palabras.
—Ana. Es usted una empleada formidable, y en estas circunstancias ha demostrado una entereza que la hacen la compañía... —piensa—, con la que más me alegro de haber podido contar. —Le pone una mano en el hombro.
Ella le sonríe primero y luego mira hacia sus pies. Él también mira, pero no encuentra nada inusual en ellos.
—Si no te importa, me voy a meditar cómo deberíamos proceder.
—Sí, sí, vale.
Se aleja hacia su despacho, que en la semioscuridad de las persianas bajadas al noventaiocho por ciento bien le valdría como cualquier otra habitación...
Reflexiona entretenido durante el breve trayecto sobre la inutuilidad de neurosis similares y qué no es ahora el momento de tratar de sobreponerse a ellas. ¿Serán necesarias esa clase de ineficiencias en el aparato cognitivo humano para la operatividad global?
Si logran... Cuando restablezcan la normalidad, debe recordar la precisión con que la ayudante ha seguido todas sus instrucciones esos días, es una rareza encontrar personas capaces de mantener a raya los impulsos irracionales del miedo y el caos en circunstancias tan anormales. Sería muy productivo contar con ella en el futuro. Además, como experto local es responsabilidad suya mantenerlos a los dos con vida...

El barrio cercano de La Fábula será su primer objetivo. La mayor parte de las viviendas allí, si no protegidas, se encuentran al menos escondidas tras muros y su baja densidad residencial minimiza las probabilidades de encuentro con más afectados... Carecen de arsenal apropiado para enfrentamiento alguno. Encontrar un lugar entero y desalojado en el que refugiarse temporalmente y mantener un perfil bajo debería ser posible siempre y cuando no haya sido una estrategia demasiado practicada por otros supervivientes. Si no evaluarán, dadas las circunstancias, si realizar una aproximación al distrito colindante norte de Pamplona de los Monarcas o si continuar rumbo noroeste hacia la vía de escape natural de la ciudad, el Jarama. ¿Formar o unirse a un grupo en caso de encontrar otros individuos sanos? ¿Existirán portadores asintomáticos de la infección?
Comprueba mentalmente tener bien memorizados todos los datos obtenidos sobre la enfermedad hasta el momento, tanto cualitativos como cuantitativos, coloca sobre su escritorio la pequeña pila de folios que contiene los mismos en formato manuscrito firmado y un diario de eventos terminado en su plan de ruta, bien a la vista todo desde la entrada al despacho, única puerta abierta en las instalaciones. Repasa con Ana los detalles de salida, ruta y contingencias previsibles. Visten sus mochilas y combinaciones de ropa... "informal", pero protectora en la medida de lo posible. Él acarrea un extintor, ella una sierra de mano para huesos, aunque carece de la formación apropiada como para ser un efectivo en un conflicto; si todo se dilata en el tiempo deberá instruirla él mismo...
Salen al vestíbulo de escaleras y ascensores rumbo a la puerta principal, lejos del afectado hiperactivo y de las instalaciones del hospital... Todos los que hubiera allí dentro, a juzgar por los ruidos en días sucesivos y las continuas visitas de diversos problemas al mismo, deben de haber muerto. Se alegra de que en ignorancia de lo que su pabellón contendría en bienes médicos valiosos, nadie entrara a saquearlo como hicieron con las alas principales.
El frescor de la noche le zarandea nada más desatranca la cristalera y pone pie en la acera de la avenida principal. La oscuridad absoluta y estrellada de un cielo nunca visto en la ciudad, el ulular vestigialmente humano y los contornos de negro sobre negro lo estremecen... Y entonces llegan los "¡uohh!" cercanos... Y corren. Ana no chilla, tal y como le indicó él.



La supervivencia urbana es imposible. Ninguna de las técnicas estudiadas se adapta adecuadamente a las circunstancias. Solo les queda comida para un par de días...
—Antonio...
—¿Hm?
—¿Te importa que me siente aquí contigo? Tengo frío... —Sigue tuteándolo, se indigna... los vínculos de camaradería son beneficiosos para la cooperación... También tiene frío: asiente—. ¿Si te importa o sí...? —Sigue tuteándolo...
Confía en que el lenguaje corporal sea más rápido en resolver el embrollo lingüístico y da una palmada suave en el espacio de cojín a su lado. Ella, enrollada en su manta personal, arrastra los pies rápido desde su sillón hasta el mismo sofá que él y se sienta apoyando el hombro contra el suyo, cubriéndolos a ambos con una segunda capa de manta.
Solo les queda comida para un par de días... Si pretenden emprender un viaje por terreno rural en busca de la seguridad de lo despoblado es su última oportunidad de hacerlo sin tener que enfrentarlo sin provisiones. Las probabilidades de éxito de las expediciones emprendidas con menos de dos días de suministros caen drásticamente...
—Ana,...
—Dime.
—...tenemos que marcharnos. Debemos remontar el Jarama hacia el norte.
—La última vez que salimos...
—Lo sé. Es un pensamiento falaz, las probabilidades a las que nos enfrentamos no pueden inferirse de unos pocos casos...
—Ya...
—Quedarnos aquí más tiempo afectará objetivamente de forma muy negativa a nuestras posibilidades.
—Tengo miedo...
La mira.
—Yo también.
—Los que corren me dan mucho miedo.
—Nos perdieron la pista en el chalet que abandonamos...
—La comida...
—No es astuto volver, sospecho que tienen cierta inteligencia.
—No decía eso... solo que... me da pena haberla perdido.
—Fue una evacuación de emergencia, no había tiempo para...
—Ya, ya... Solo...
Piensa... Esa no es la ruta de diálogo que quería seguir...
—No ha sido culpa de nadie —la mira a los ojos para reforzar confianza en sus palabras—, encontraremos un nuevo refugio, éste sigue estando demasiado cerca de los centros poblados.
—Vale. —Pasa un tiempo—. Confío en ti... —Sigue tuteándolo...
 Cuando la encuentra adormilada, decide concederle media hora de descanso antes de la marcha, se levanta con cuidado y escribe en un papel "Día 43 desde la infección, domingo 18 de noviembre de 2012, si han seguido mis indicaciones y encontrado mis investigaciones sobre la enfermedad, les informo de que ponemos rumbo hacia el norte sin nuevos descubrimientos. Si no, pueden encontrarlas en el despacho de Antonio Beltrán de la cuarta planta del Laboratorio Clínico de La Paz. Seguiremos el Jarama como vía de salida de la ciudad, rumbo al norte, rastrearnos será de ahora en adelante inviable. Trataré de reanudar mi trabajo cuando disponga de los medios apropiados para ello". Lo coloca presidiendo la mesa del comedor que despeja. Despierta a Ana y salen por la misma ventana que rompieron anteayer para guarecerse allí.
Hace frío, y miedo.

Las yagas de los pies le duelen de forma casi incapacitante. Ana sin embargo no va a poder seguir avanzando. Es imprescindible aprovechar al máximo las horas diurnas para encontrar nuevo refugio o la hipotermia y no los monstruos acabará con ellos... Dormir junto a otra persona no ha sido... desagradable... Pero desde el amanecer han andado bastante. Un descanso ahora puede evitar que su compañera acabe lesionada.
Se sienta en una piedra y observa el horizonte lejano de la ciudad que han abandonado, casi indivisable ya.
Y entonces llega el resplandor, que observa fijamente, tan lento en darse cuenta de su error que el resplandor le devuelve la mirada...
Por primera vez desde la infancia, se abraza queriendo a otro ser humano, atesorando su imagen como algo que sabe ya a nostalgia.

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